Yo (11)

“yo (11)”

yo

desetiquetándome

en el tiempo

(…)

volviéndome

viento

quieto

[…]

temporal

incierto

del universo

{…}

yo

collar de ojos despiertos

y sin adentro

)…(

aprendiendo

a ser hierro (también)

y renaciendo

cuándo

“cuándo”

casi un cansancio sonriente es este abrazo de oso sin nada de hielo pero con toda la soledad imposible del universo -imposible pues soy vos y todos- al que estoy tan acostumbrado como la espalda reluciente de sangre del fanático que se autoflagela – “casi” un cansancio, dije y digo, pero ese casi es para siempre: sólo hay dientes despiertos y abiertos en esta sonrisa algo sabia y nunca sínica…

dientes.

el rizoma atrevido de las mil macetas expandiéndose eternamente en un vivero estacional, siempre por abajo y por adentro, pero siempre solo, y casi siempre contento…, cierra los ojos y hace fuerza para que le crezcan manos que esta vez sí puedan agarrar, pero sólo para poner alas en el lomo arisco y disperso de una nueva nada biselada

cuándo.

cuándo bajaré los brazos. cuándo seré contorno. cuándo globo de mármol, sin aire, sin agua, sin ganas.

cuándo.

cuándo mi poesía será reempazada por máquinas.

El Mismo Día.

pero ese día no existe.

(por ahora)

comprendo

“comprendo”

siempre

siempre es un sí

siempre es infinitos sí

para siempre

punto

el no es un sí confundido que no se muere nunca

que es siempre

(pues siempre es siempre)

digo que camino a tu lado cuando en realidad,

vuelo

digo que vuelo, cuando en realidad,

se deshacen mis carnes tristes pero aburridas

(y entonces ya no tan tristes) (sino aburridas)

enredadas en las espinas de la vida

pero siempre es sí

siempre merodeándote y acomodando tus alforjas cansadas sin que te dieras cuenta – acaso apenas percibieras la luz contenta de una umbra que no se cierra y que tiene olor a abuela prestada que sí sirve

digo que acomodo

cuando en realidad vuelo

digo que vuelo

cuando en realidad

duelo

pero siempre soy nube de hierro

y siempre

siempre

voy riendo

un montón

“un montón”

curiosa la manera que tiene el universo de acariciarme la esperanza…

en un momento pareciera un yeti a mi espalda empujándome al precipicio con manos como barcazas de hierro y sin freno posible

al segundo siguiente

tu mirada

.

…como dirían tus labios:

(cuando no me están besando, obvio)

“un montón”

Me toca

“me toca”

hey

ya regalé todas mis medias impares y rocié con vodka mis vasos capilares pero la vaca sigue atadamordazadaiterca, contenta con su leche y con su frente desenfrenada en su carrera a contrarreloj contra el silencio y la nada y contra la suerte

hey

ya corrí el Champaquí con una sola mano y lo volví a su lugar de un codazo (porque me aburrí) (de vos me aburrí, sí) me aburrí de aburrirme y de decirle a todos que sí y casi hasta de mí y casi (pero esta vez un casi más chico) de que no exista algo que no me guste (y eso me encanta)

hey

pero luego la conocí y luego ya éramos tres jugando al burro con el Champa, tres almas contentas como sonajeros de lata, de noche, al burro, luna llena, el Champa, mi cama, ella, yo y la vaca

hey

pero ahora me toca a mí ahora sí basta de escribir(te) poemas que huyen saltando de mis manos como liebres asustadas ya podemos darle de comer a esa mancha azul en mi cabeza de refugiado converso e inextinto a esa maldita orca abrazadora de brasas y confundida de blanca porque ahora sí me toca

el universo

hey

me toca

un sendero

“un sendero”

mirarte a los ojos es recorrer un sendero con el deseo, a mitad de un sueño

pocas veces el universo se desnuda tanto y tan abierto, como cuando te observo durmiendo

me arrojo al encuentro de tu rostro y de tu cuerpo, con nada más que el sentimiento

palmas abiertas en el morral, los bolsillos poblados de pichones contentos y nada -absolutamente nada- de sed

ir bajando por la comisura de tu mirar, a paso lento, como quien observa un árbol, queriendo acariciarlo por dentro

pasar con precisión por tus mejillas, rodando, en bajada, desde tus pómulos flamencos

(ni me acerco a tus labios de fuego)

apenas, extiendo el mantel, afilo mis colmillos, y me quedo vivir en tu cuello.