sala de ensayos

Esto de abajo (el papel),

esto que se mueve (el bolígrafo)

y esto que lo mueve (diego)

¿Que “cuándo” escribo? Lógico: cuando no puedo leer. Cuando no puedo leer porque en lugar de absorber quiero desprender. Entonces, sólo entonces, escribo cosas como:

La boca se abre resignada,

de tanto insistir, accede a chuparme.

Y siento culpa, y siento vergüenza,

pero también ira, e impotencia:

por la debilidad, por su debilidad;

¡Tonta! ¡¿No se da cuenta de que

su debilidad es mi debilidad?!

Siento los achaques por medio de ella.

¿Cómo no lastimarla a ella?

¿Cómo dominar mi involuntad?

Pero al instante me insulto íntimamente por escribir tal sarta de idioteces… Me ofendo, no puedo ignorarme. Me duelen esos golpes.

Achaques que me atormentan continuamente,

dolor inexorable, hijo y sangre de los “Inevitable”

Inevitable como la corriente,

doloroso como… como… la vida.

(hasta que se termina)

Y me pregunto si en verdad me muestro en mis escritos; si en verdad me soy en ellos. No sé la respuesta, entonces, me leo nuevamente en escrituras que no existen todavía:

Aire; densamente, aire nomás…

estorbos equivocados y -tal y como si fueran

agentes de viajes (a-ningún-lado)- cordiales.

Plastilina formateada de fábrica, la vida…

Trabajadores golondrina, los planes…

pero sin obreros nacionales… todos de lados,

de lado

dejándome de lado

como todos

por todos lados… ¡siempre!

Pero me gusta. Aunque no… En realidad, escribo como juego al ajedrez: de uno en uno, y siempre al toque, sin fondo ni religión, sin pasado ni plan, ni redes, ni víctimas… es decir:

como juego al ajedrez:

¡MAL!

Lástima que no quieras chorrearme, niña;

siempre soy grande y no me lleno,

sudor potencial y ocio es lo que llevo,

a todos lados, siempre, cada día…

No hago más que ensayar letras muertas de antemano…

¡Mentira que me querés!

Me lo dijo Daniela, ¿sabés? Ya lo sé, ¿sabés?

Ya lo sé…

Y yo que de día te buscaba, y de noche te imaginaba…

Ya lo sé…

A toda hora, tu calor… tu sombra incluso…

¿Cachetazo? No, pequeña: un meteorito en mi sien…

“Parpadeo” lo imposible como… todo, ¿viste?

Así somos, así… estamos…

(Ya lo sé…)

Aullido y sumidero, depositario de luna, jabón y mancha de ser (¡¿cómo demonios mirarte, muñeca?!) (…cómo no hacerlo…)

Nada… pero de esas nadas muy especiales, de esas que llevan algo consigo… que sirven(Ya lo sé) De nada sirve lo que hago, pero me es útil e irremplazable,

como perder

al ajedrez

de vez

en vez.

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