primer retorno

coucherCómo aprender a vivir desde afuera?
La vida como herramienta.
Qué decís?!

Todo luz, todo energía,

y yo perdiendo el tiempo entre cortinas y placares…

La tristeza es lo que se pierde.

Siempre es buena la tristeza.

La tristeza es movimiento. Desgarramiento. Cambio. La tristeza es de avanzada.

Comprende el caracol en el madero en el océano.

Si no es “permanente como un caballo muerto”, no es permanente. No es tristeza. No es cambio, apenas lavada de cara, maquillaje.

Y sin embargo… cuántos de nosotros elegiríamos el maquillaje!

Pero la sangre no deja de correr.

Por adentro, o desde las heridas abiertas hacia el mundo que la espera glotón. Sabio. Terco. Ciego. Sabio.

(Monje zen, el mundo.)

Como un carozo que tuviera el fruto dentro y no al revés.

Cuántos de nosotros elegiríamos el maquillaje y no al revés!

Pero no.

Aplausos y un juguete para el recién llegado. “Te estuvimos esperando, tesoro mío. Anda, ven…”

Pero, yo ya estuve aquí… cuando era chiquito… yo ya… “Ciertamente. Y todo este tiempo te estuve esperando, tesoro mío. Anda, ven…”

Estoy sentado al borde de un bote, desnudo. Sólo los tubos de oxígeno que de antemano sé vacíos. No quiero mirar el agua. Soy todo ganas de mojarse, soy flujo, soy pluma recién nacida de la cebolla de la experiencia del olvido de lo que una vez fui. Soy ajeno. Soy. No se puede construir sin estructuras, planificar sin ver la vida como a una herramienta. No se puede lograr algo situado en el futuro sin enajenarse del presente. No quiero. El cauce del dolor y del color tiene todos los nombres. Nuestros nombres. Nunca más los nombres como herramienta. Nunca más herramientas. Nunca más futuro. Nunca más estructuras. Nunca más frialdad. Nunca más al costado. Nunca.

Todo colores, sonidos cálidos, suavidad y alguien que me lee en una lengua muy dulce que no conozco, pero comprendo… “Y, bien? Valía la pena tirarse de nuevo al agua, verdad?”

Valía la pena, aunque la malla ya estuviera seca, aunque diera pereza.

Valía la pena el miedo.

Todo valía la pena porque eso es vivir… no estar al costado del camino. Sino

ser

el camino.

Pisotearse a uno mismo, y al mismo tiempo, encontrándose a uno mismo y a su ser, con cada zapatazo polvoriento!

Nada de reglas. Nada de estructuras. Nada de nada.

Se desprenden de mí los cuajos de carne vieja que son mis tristezas, pero sonríen pues me salvan: su caída me eleva. Su sonrisa me eleva. Y me salva.

Perdí todo lo que fui. Cambios… Ya no me tengo. No soy quien fui. Cambios…

“Vaya! Si eras eso, bienvenida sea esta nada renaciente! Puro ojos!”

Proyectos, Futuro, Reglas, Protocolos, …ni cenizas quedan, …ni un poquito de olor a rancio en mi alma.

Sólo dulce tristeza.

Tristeza mía…

Tristeza…

Me pierdo a mí mismo y me encuentro a mí mismo.

Ninguna contradicción:

Vuelvo a ser yo, por primera vez en la vida…

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Un comentario en “primer retorno

  1. La imagen utilizada es Cultura Libre.
    “Sunset”: Sunset at Cap-Ferret (Atlantic Coast)
    Resolution: 1024×768
    Weight: 107.66 KiB
    Author: Christophe EYQUEM
    Date: 12.06.2005
    License: This work is licensed under a Creative Commons Attribution 3.0 Unported License.

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