play

Play.

Las manos alegres no me dejan sentar –no es molestia, sino simple necesidad–, bailan en mi espalda como arañas bajo la lluvia y las dejo hacer.

Simple necesidad.

También los cantos y la ondulante verdad en el oído me instruyen, me levantan; mientras mis articulaciones espirituales opinan con una sonrisa en la mano; mientras se desperezan mis ganas antes tan dormidas…

Y entonces recuerdo cómo era esto de devolverle el rojo a la sangre (regreso a la morada del ser que suena).

Y entonces recuerdo de qué están hechos los días (también), y de qué está hecha la picante luz del sol en el antebrazo cansado.

Y, entonces, recuerdo sus ojos sonrientes, su etéreo ser dibujando el hogar en diferentes ciudades, o el oportuno contacto de su cuerpo en los inviernos que ya no volverán…

…pero esos recuerdos ya no duelen.

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Un comentario en “play

  1. Esta poesía me gusta, podría hacerla mía en muchas ocasiones, especialmente, anteriormente, en pasados ahora distantes.

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