naturaleza muerta

De la comisura del atardecer se derrama el rostro segado de este amontonamiento inhumano de cosas tristes que ayer fuera mi corazón. (Ayer, cuando aún el sol y la luna no corroboraban cada astilla en cada poro en cada maltraída hora de mi cuerpo soñador.)

(Y roto)

Y sus ojos, y sus hombros, y sus modos, y los universos paralelos del amor cuando se desgaja y se descascara y se desconcha arrastrándolo todo consigo…

¡Pobre mi corazón arrepentido!

Con la ardilla, abre los brazos, equivocado…

Con la ballena azul, los cierra en un pobre abrazo vacío…

De la comisura de un atardecer imposiblemente gris y lluvioso -como llueven mis sangres por dentro-, cae el elefante muerto de todos los anhelos sobre la frágil mesita de cristal sobre la que reposaba mi cielo.

Nada es más triste que luchar contra el agua.

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