Para combatir el frío…

goteaba. su cuerpo, que ya no esperaba nada y que se había resignado al día de fuego, goteaba, pausadamente, sudor. aire, caliente. agua, caliente. colchón, caliente. pensamientos, adormecidos. caracoles flemáticos dirigiéndose a ningún lado pero sin poder elegir su camino: arriados. toda la ciudad era calor y fiaca. todos despiertos como en espera, pero sin nada que aguardar. ampollas líquidas y transparentes yacían sobre su piel tan quietas como su piel. aquí y allá una se olvidaba de su misión y corría hacia abajo presa de la gravedad. el deslizamiento de las gotas de sudor por su rostro atraían su atención y las acompañaba en su caída con su mirada mientras en nada pensaba. su mente era esa gota de sudor que se unía a otras gotas, perturbándolas, y obligándolas a la unicidad en su travesía al colchón. algunas personas permanecían de pie, ya ni queriendo aguantar telas ni reposeras pringosas en sus espaldas. igual transpiraban. los automóviles, inmóviles. las nubes, inmóviles… ni las moscas daban señales biológicas. lo único con vida eran las lágrimas de sudor que el calor lloraba sobre los cuerpos de la gente adormecida, ¿o era el televisor?

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2 comentarios en “Para combatir el frío…

    • Gracias por tus palabras, querido Uriel! Me alegran mucho, en serio. (¿Para qué uno escribe sino? Esa es la segunda mitad de arte, ¿verdad?) Y por supuesto que voy a visitar tu sitio. Te mando un abrazo. d

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