hoy

Ya no hay espera en la nervadura del tiempo.
Sólo música y momento…
Ya no hay un pecho hambriento.
Sólo agua y silencio…
La clorofila de tus ojos decora con aves el recuerdo de un pasado violento.
En el hospicio, cada paciente ha colgado su uniforme,
y ahora baila con la comisura de sus labios,
sin nombre, sin movimiento…
Esto no es un túnel, no una cueva,
ni una sala de espera…
Esto no es sino el ayer florecido, mis manos sin escudo, mis ojos de anti-futuro.

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