“¡Cread y compartid!”: Henry Miller, Krishnamurti y la Cultura Libre!

(Si esto no es Cultura Libre, díganme qué lo es…)

Dice Henry Miller:

“Una de las diferencias sobresalientes entre un hombre como Krishnamurti y los artistas en general, radica en sus respectivas actitudes hacia su papel. Krishnamurti destaca que existe constante antagonismo entre el genio creativo del artista y su ego. El artista imagina, dice Krishnamurti, que lo grande y sublime es su ego. Este ego desea utilizar para su propio beneficio y engrandecimiento el momento de inspiración durante el cual obtuvo el contacto con lo eterno, momento, precisamente, en que el ego estaba ausente, sustituido por el residuo de su propia experiencia vital. La intuición, sostiene Krishnamurti, es la que debe servir de única guía. En cuanto a los poetas, los músicos y todos los artistas de verdad, deberían desarrollar el anonimato, deberían desprenderse de sus creaciones. Pero con la mayoría de los artistas sucede exactamente lo contrario: quieren ver sus firmas en las obras que crean! En suma, mientras el artista se aferre al individualismo, jamás conseguirá volver permanente su inspiración o sus poderes creativos. La cualidad o la condición del genio creativo no es otra cosa que las primera fase de la liberación.”

Henry Miller, Los libros en mi vida, 1950.

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Un comentario en ““¡Cread y compartid!”: Henry Miller, Krishnamurti y la Cultura Libre!

  1. El libro de la vida de Khrishnamurti aporta más del pensamiento de quien se decía no pertenecer a ninguna religión o corriente filosófica: “Si hemos de crear un mundo nuevo, una nueva civilización, un arte nuevo, no contaminado por la tradición, el miedo, las ambiciones, si hemos de originar juntos una nueva sociedad en la que no existan el «tú» y el «yo», sino lo nuestro, ¿no tiene que haber una mente que sea por completo anónima y que, por lo tanto, esté creativamente sola? Esto implica, ¿no es así?, que tiene que haber una rebelión contra el conformismo, contra la respetabilidad, porque el hombre respetable es el hombre mediocre, debido a que siempre desea algo; porque su felicidad depende de la influencia, o de lo que piensa su prójimo, su gurú, de lo que dice el Bhagavad Gita o los Upanishads o la Biblia o Cristo. Su mente jamás está sola. Ese hombre nunca camina solo, sino que siempre lo hace con un acompañante, el acompañante de sus ideas. ¿No es, acaso, importante descubrir, ver todo el significado de la interferencia, de la influencia, ver la afirmación del «yo», que es lo opuesto de lo anónimo? Viendo todo eso, surge inevitablemente la pregunta: ¿Es posible originar de inmediato ese estado de la mente libre de influencias, el cual no puede ser afectado por su propia experiencia ni por la experiencia de otros, ese estado de la mente incorruptible, sola? Únicamente entonces es posible dar origen a un mundo diferente, a una cultura y una sociedad diferentes donde puede existir la felicidad.” (Fuente: Wikipedia)

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