“Los Nuevos” – Novela de zombies por partes. (04/35)

Julia

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«Puede que lo único que permanezca sea el cambio. En tal caso, hago bien en aferrarme a lo relativo, a lo inseguro, a lo dinámico. El precio a pagar por vivir huyendo, sin compromisos inútiles, viviendo casi al día, es muy alto… muy duro… muy caro: es el miedo a estar haciendo todo mal, por hacerlo diferente. Mañana tengo que ir a comprarme un perro. Hoy mismo.»
Julia sale de su casa con esa idea en mente. La mañana es tan …mañana, que se puede adivinar la hora por la configuración de las hojas secas en la vereda serena. Recuerda que en la esquina de la biblioteca popular hay una veterinaria pequeña y olorosa que suele tener perritos, conejitos y otras boludeces con ojitos como piletas, acuosos y llorosos, en la vidriera, «Claro, poco más y les cuelgan al cuello un prendedor anaranjado fluorescente que diga “LLEVAME”. Me pregunto por qué en zoológicos y refugios hay olor a silvestre, a salvaje, a pelo áspero y crin, a forraje y humedad, mientras en las veterinarias del centro, olor a caca y pis, a alimento balanceado y drogas…»
Camina Julia, y conforme camina, sigue rumiando sus pensamientos. Por suerte, todavía no se le ha dado por desarrollar ese deslizamiento lateral de mandíbula de las vacas. «Una pelirroja rumiando en la vía pública, vaya espectáculo. Sólo harían falta, para hablar en serio, los toros sementales. Pero nunca aparecen.» Al pasar frente a una boutique mira su reflejo en el vidrio chequeando que estuviera todo en orden: los rulos, rebeldes; su cuello, blanco y puntiagudo asomándose al cuello blanco y prolijo de su camisita blanca, que de tan fina y tanto sol, deja entrever el reborde del corpiño que lleva puesto, también blanco, pues Julia detesta «esas locas que andan por ahí usando corpiños negros—o rojos—, o rojos, debajo de sus prendas blancas, sólo para llamar la atención.»
Como de costumbre, se ve linda. Lo es. Se siente atractiva. Lo es. Y entonces, atribuye no tener pareja a su implacable bocota, y un poco quizá, a sus prejuicios… «Es verdad, soy algo prejuiciosa, pero jamás lo admitiré ante nadie. Pero es que todos los hombres son iguales: primero te quieren coger, después recién, se preocuparán por el color de tus ojos, tus gustos, anhelos o proyectos (si es que alguna vez lo hacen) …¡malditos hombres playos! Y algunos, para variar, se jactan de ir en contra del Pensamiento Único. ¡¿Hay algo más monotemático que un hombre?! Ellos SON el pensamiento único: “¡Garchar! ¡Garchar! ¡Garchar!” …¡y con quién sea! Y para completar, dentro de esa gran subespecie (sobre todo por lo de “sub”), hay tribus especializadas en ello: los rugbiers y los ingenieros en sistemas… los niños ricos y los publicistas… ¡Aaaaaay! ¡Los detestoooooo!»
Cuando no estaba pensando en los hombres, ya sea en alguno en particular, que le atrajera sobremanera, o en todos por igual, …denigrándolos, o pensando en sí misma, la pelirroja que nos ocupa se daba a la crítica se sus profesores «dinosaurios» de la facultad, o a la caza de las mil y una formas de Cambiar el Mundo, «todas por igual, destinadas al fracaso, lo sé, pero no puedo evitarlo». Pero hoy, esta mañana tan frágil y liviana en su representación de día común, es demasiado bella para ser opacada por pensamientos combativos…, por consiguiente, Julia no piensa en ello, no de manera demasiado consciente al menos. La mañana es demasiado bella «…Bella …Vena …Margarita Vena». Julia sacude la cabeza como para arrojar fuera de sí la desquiciada idea antes de completarla, sea cual fuera la idea en cuestión, pero no lo logra: «Sí, ella es bella, ¿y qué? ¿No puedo decirme a mí misma que otra mujer es linda? …¡si está claro que a mí me gustan los hombres!». Lo cierto es que a Julia la atrae Margarita Vena, la periodista de Canal 11. La nota tan conocedora de lo que trata, tan segura al hablar, tan experimentada… En cierta medida, la periodista es todo lo que Julia quiere ser y no puede, «¡Mentira! …además, te estás equivocando-se auto-convence Julia-, yo digo que Margarita es linda, como puedo decir que una película es linda, o que un libro lo es… las personas también cuentan con la belleza-¿Qué es la Belleza?-como una de sus cualidades. No es justo que me persiga a mí misma o que yo misma me acuse de homosexual-¿Y qué tiene de malo serlo?-sólo porque considere atractiva a una persona de mi mismo sexo. No. No soy homosexual». No tiene nada de malo ser homosexual. «¡Lo sé, y no estoy diciendo que lo tenga!, de hecho, participé en casi todas las manifestaciones locales a favor del orgullo gay, así que…- la Belleza es un atributo subjetivo y abstracto «…que los superficiales colocan a las cosas: ¡una mera etiqueta vacía y castradora!».
Julia nos entretiene en estas cavilaciones como siempre: son lo que más le gusta «aparte de los hombres, claro». Lástima que no tiene muchos; de hecho, suele ocultar que nunca tuvo ninguno «¡Pero no los tuve porque NO QUISE, y no porque NO PUDIERA tenerlos…». Claro, Julia no tuvo hombres, por dos razones: la primera, y principal, es porque detesta a las minas fáciles «Es lo que siempre me pregunto: ¡¿por qué todas las zurditas tienen que ser fáciles?!», …Julia cree que la mayoría de sus compañeras más comprometidas en la lucha por cambiar el mundo «…es decir, las “zurditas”» son fáciles porque «…ellas se oponen a TODO sólo por oponerse, y como todas las conchetas huecas son unas frígidas, y como la Iglesia y las buenas costumbres dicen que el cuerpo de una es un templo sagrado, y bla, bla, entonces, las zurditas se encaman con cualquiera sólo por ir en contra de los cánones convencionales, ¡para mostrarle al mundo lo liiiiibres que son!». Pero vos estás haciendo lo mismo, Julia, si no tenés relaciones porque todas tienen relaciones y vos no querés ser una más del montón… «¡Jamás!, lo que ellas no se dan cuenta es que por hacerse las libres, terminan siendo usadas por los machos más vulgares, que precisamente las buscan zurditas porque saben que son fáciles, y su falsa libertad termina convirtiéndolas a ellas mismas en pedazos de carne en liquidación». Pero, vos Julia, terminás siendo “una más del montón” de las que no quieren ser “una más del m…” «…pero por lo menos no me usan, ni me regalo». Pero por venderte tan cara, nadie te compra, Julia, «prefiero que nadie me compre, si con eso compro mi libertad verdadera.»
En fin… Bueno, ¿en qué estábamos…? …¡Ah!, claro: la segunda razón por la que Julia no ha estado con ningún hombre, es que ella es demasiado exigente «exquisita» y cuando por fin, encuentra alguien con quien sí se acostaría, resulta que «admiro tanto a ese alguien que no me animo a dar el primer paso» …se acobarda. «¡No me animo!» …es lo mismo. Y así, nuestra heroína, ha llegado virgen «¡dicho así suena feo!», bueno, impoluta, «…», a los veintiséis años.

* * *

D.M.M.F.

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