no nos parecemos en nada

No nos parecemos en nada. Pero somos lo mismo. Degluciones maquiavélicas de un dios machista y tarado que no sabe abrir los ojos. Fresas rancias que la doncella pasó por alto y su mastín pisoteó luego de olisquearlas distraído. Como nosotros viviendo. Comiendo, cagando y cogiendo. Muriendo. Todos parados en la misma baldosa con los pies en el aire. Sin saber adónde mirar. Sin saber qué hacer. Si correr o despertar. Todos desnudos pero tapándonos el sexo y los ojos alternadamente con una mano o la otra. ¡Ay, de los mancos! Yo no tengo manos pero no soy ningún manco: mis ojos saben agarrar con la fuerza de cien osos rojos como mis ojos rojos como osos rojos como mis ojos que lo agarran todo y hacen maravillas entre la mugre y el barro, a su antojo. La gente está hecha de helado de frutilla. Soy la inconmensurable lengua que se retuerce cual lombriz herida de muerte, clavada en el tronco podrido del árbol más añejo del pico más alto de mi propia sombra. En el medio, yo/esta-lengua tengo/tiene un tajo que se abre como las aguas del mar rojo, pero en lugar de peces, saltan ojos rojos como osos. Rojos despojos de humanidad que atacan todo lo que se mueve: gentes perennes o gérmenes congéneres, lo engullen todo, y todo lo devuelven en forma de heces verdes con la forma del dolor que siento a la medianoche cuando todavía la lengua no se abrió y el trillón de ojos duerme a su antojo. Es evidente. No nos parecemos en nada. Pero somos lo mismo. Tú y yo, eso es otra cosa. Tu y yo somos cosas diferentes, pero semejantes como dos gotas de agua. Tú eres carne de mi carne; yo, una idea abrazándote. Nado en tu cerebro como una mosca drogada, drogándote, contaminándote, …¡como si hiciera falta! No. Ya no navego. Y tampoco me quedo quieto. Ya no hay un dónde en tu cerebro. El cuándo ya pasó. El cuándo se ha convertido en tinta seca que espera nuevos ojos como osos que arranquen las ideas del foso de mis ojos, que tomen la piedra y retomen mi sisifear eterno, que recojan la lágrima eterna, la lágrima intrínseca que recorre la piel de la Historia como un enamorado. El dónde es la cumbre que no es plana, sino un cono infinito. El cuándo es música en el silencio, el cuándo es brazada de nonato en el océano de la nada. El cuándo es literatura…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s