leve

leve

Recuerdo, todavía, ese collar de plata que era tu sonrisa sobre mi cama, y la levedad de tu cuerpo cuando se recostaba sobre el mío como un mantel de flores…

Recuerdo, también, un abrazo de aire cercano -muy cercano- y los senderos en umbras que la sed de juventud y perfumes depositó en la yema de mis dedos…

Recuerdo también, y con sorpresa franca, la forma en que encastraba tu discurso a tientas en el mío que callaba, ensamblándose ambos en el silencio, apretados y sonrientes, y te sentía más abierta que desnuda: cada palabra escapada del cántaro firme que protegen tus labios era savia de la cual mi atención abrevaba…

Mis oídos comprendiendo tus verdades de fuego, pero también, vislumbrando tus tímidas inquietudes que se asomaban camufladas de pupila

Sola sustancia

…como la historia de una pareja de ancianos luminosos en una isla arcana: unidad que alimenta, pero aburre sin el cambio, sin las plumas cenicientas del Fénix en el pecho, la cabeza, las manos.

Pero lo que más recuerdo, princesita de cristal, gota de humo, es el esfuerzo -mi esfuerzo- por recordar mi misión y ley: y por eso aporté el silencio de las palabras comunes, contuve con éxito mis cadenas asfixiantes y vicarias…

y en tu vida no fui más que nube…

…salvo cuando lo olvidaba.

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