para adentro

“para adentro”

tirado en el suelo, la cabeza entre dos parlantes que me bañan con jazz instrumental del río de la plata, con alcohol, sin luz, llorando despierto por un amor, por todos los amores que iban a pasar después de aquél, pero sin saberlo, y queriendo llorar, pero sin poder más que toser unos cuantos lamentos mojados con olor a sal y umbras, disfrutando para siempre esos veinticinco años de edad, quedándome atrapado para siempre en esa región de la humanidad donde la Inocencia y el Desgarro no se dan cuartel, una, no queriendo despedirse del futuro que jamás llegará a conocer, otro, recién nacido pero ya oscuramente fecundo

tirado allí en el suelo, incomprendiendo el corazón que grita impotente y contento, sintiendo el desprenderse de las cadenas que arrastran pedazos de carne consigo, disfrutando con masoquismo hedonista la vorágine de realidad sin anestesia, olfateando inconsciente el tai-sabaki del universo que más tarde se le pegará para siempre, como sus veinticinco años

tirado en el suelo, volando para siempre, de ahí en más, se crece también, sí

pero para adentro.

Anuncios

hilo de aire

“hilo de aire”

una sola exhalación contenida

mi vida

hilo de aire

luz que respira

son mis ropas las que andan por el mundo preguntando y riendo

(y, a veces, no entendiendo)

son mis ropas al viento las que aprenden y tropiezan

yo?

soy el hueco

lo que no está

voy de la mano del tiempo

los ojos cerrados

pero abiertos

 

corteza

atravesando el camino

con distraída belleza

esperaba el viento

un trozo de corteza

esbelto, suave, marmolado

su rigidez frágil y ondulada

-cáscara del tiempo-

fue refugio de un alguacil turquesa

y de una mariposa enamorada

esperaba el viento

y llegó el invierno…

con sol, por fortuna alada,

con la rutina, el candado, el temor…

pero,

por suerte,

el sol.

y llegó la primavera

a tiempo para alguacil y mariposa,

…a tiempo para la piel del árbol

…a tiempo para un cansado sol

…a tiempo para el tiempo

…a tiempo para el amor.

pelusa tímida

pelusa tímida que se deja ver pero que no molesta:

mi esbozo de tristeza de domingo cualquiera.

ahí se anduvo todo el día…

husmeando por los rincones de mi depto,

como cachorrito recién traído…

y yo,

apenas mirando,

apenas existiendo,

como si el esbozo fuera el de mi ego

y no de la tristeza corta vuelta caricia y viento…