camino y río

“camino río”

Ya soy humano. Después de tanto ingerir, partir, correr, dormitar y creer en el destino…
Ya puedo contar, se cantar, sé reír, sé bajar. Sé nadar en los libros, sé leer en el mar. Aprendí a saber lastimar, para no ser herido. Y aprendí a hornear pan. No hace mucho comprendo que podría entenderlo todo
porque soy universo
y soy animal
y todo lo de afuera reside en mi pecho, cual rueda primordial.
Los días duermen a mis pies, azules y tibios, con los ojos abiertos.
Los acaricio con el pie, con el ser, con la piel, con la sal…
Soy camino aprendiendo a ser río.
A lo que sé, lo desvisto y lo suelto, después que lo asimilo.
De todo he aprendido.
Y hasta lo más triste me ha dejado contento…
…en algún grado.
No hay preguntas, no hay respuestas.
El silencio manso se puso a bailar.
Cierro los ojos y respiro.
Todo me enseña a amar.

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moebius

 

“Moebius”

 

Poné play

Sentate.

La canción tiene dueño.

Y vos sos de la canción en este momento.

Sea que te lleve a una ciudad o a un encuentro.

Esa canción tiene dueño.

Como tu corazón.

 

Traé la copa.

Cerrá los ojos.

Esos labios tienen dueño.

Y no son los tuyos. Ni sos el dueño.

 

Abrite el cajón del escritorio.

Sacá la hoja y la pluma.

Entregale tu mano al mundo.

Y tu pecho.

 

Este momento,

también tiene dueño.

(pero también sos su esclavo)

 

Es el momento que no existió nunca

y se repite desde siempre

es el momento que seguirás viviendo

aun después de tu muerte

es el momento cruel y el Edén

el único lugar que no existe

y que es todos los lugares

todos los maestros, todos los suicidas

es el momento de Moebius

y es la Vida

pecesito

“pecesito”

cada segundo a su lado fue nutrición hondura inocencia movimiento y por nada en el mundo jamás nunca lo cambiaría

más que para agregar alguno que otro beso en silencio

todas y cada una de las ofrendas esclarecedoras de todas y cada una de las formas del dolor que es el color de la más profunda sabiduría recorren cual países la piel de esta pantera triste tanto

que la vuelven negra

y liviana

y totalmente sin raíces

envidia su presencia la libertad que no puede decidirse si poder si erudición si voluntad si caricia

reflejados en el ventanal infinito del tiempo todos los bucles del viento peinan su sien que ya nada tiene de intelectual y todo de soberana

sien hermana

escuchando mil veces la misma canción mientras navega su adentro mientras corrige para explicarse mejor su instrumento

mientras espera

condición única del viaje la nostalgia y la redondez desnuda en la palabra

pecesito alegre nadando en fuego y arrastrando sus plumas quemadas como si nada como su alma como si no se quemara porque en realidad el fuego sale de su mirada para siempre enterrada en el universo

y yo que ya ni siquiera pregunto y que ya dejé de no tener tiempo y yo que ahora no soy universo sino trampolín de un niño travieso que duerme mientras transito cien realidades de incienso y que jamás me despisto porque soy el mapa soy la flecha soy el monje y la pantera el lector el niño

y el pecesito

 

mi hermano

 

“mi hermano”

mis pasos cortitos de aprendiz bizco petiso y manco apenas le pueden seguir el ritmo el curso el tranco él me lleva de la mano desde el inicio de los tiempos a los saltos sin indicar el camino más que con la mirada ausente de la sabiduría mi hermano alto y sereno mi hermano lleno de sorpresas revoltoso impaciente a veces sermones a veces fiestas mi hermano nada manso y yo cuchillo de palo mi hermano de pocas palabras lleno de silencios y de ruido y de gente él y sus promesas playas torres muchachas aviones cimas murallas él y sus destrezas él y los a la vuelta de la esquina y las noches los coches los botes los vates los viajes los ceros los cercos los fasos él y su brazo que no suelta yo que tropiezo mi hermano el que se las sabe todas yo el inmaduro de los abrazos mi hermano que me arrastra para adelante la tormenta que tironea y samarrea que embate yo no cejo raspaduras y moretones lo sigo atravesando todos los muros con mi frente de a uno lo sigo atravesando el daño infringido por las cadenas las jaulas los nudos en mis tejidos lo sigo desnudo atravesando mujeres palabras calendarios paisajes prontuarios no suelto su mano por nada en el mundo pues soy el ayer fui siempre el segundo y él siempre seguro y su haz y su luz y su fuego y su nombre: Futuro.