arturo contra los zurditos

“arturo contra los zurditos”

arturo se fue, como hubiera podido irse jorge luis si hubiera tenido huevos…

fidel, el gran fidel, arrogante idiota -entre otras cualidades más copadas, claro-, se había metido con el arte: había prohibido el Jazz en cuba porque era música imperialista… ni siquiera me da bronca… apenas esgrimo una resignada sonrisa acerca de las estupideces humanas…

humanos deslizándose con inocencia, creyendo que hacen música, confundiéndose, ciegos a la esencia, ciegos al hecho de que ambos, la música animal y el animal musical, son

vibración…

universo…

silencio en movimiento…

vivir alcoholizado

“vivir alcoholizado”

Pienso en jazz. Pienso volando.

Pienso cuánto le debo al alcohol en mi vida… ¡Demasiado!

Jamás podría devolverle tal cantidad de favores distribuidos. Favores con forma de libertad, con forma de mujer, favores musicales, literarios, favores con las caras y los abrazos de mis mejores amigos, favores que rezuman la experiencia infinita del error y la aventura, favores de buena fortuna…

Sin embargo, durante años he dejado el alcohol de lado.

(pienso, ahora, desde la ex-abstención)

Vivir alcoholizado es como casarse con la modelo más bella: al cabo de un tiempo, se desearán otros cuerpos, incluso menos agraciados, irremediablemente…

Vivir alcoholizado es escuchar la pieza musical que más te gusta una y otra vez, para siempre, sin descanso, hasta gastarla en tus oídos y ansiar el silencio que se nos niega con su tibieza…

Vivir alcoholizado es regalar las noches a un extraño desmemoriado, que no devuelve las noches que se le regalan, (pero que te cuenta que fueron divertidas, en parte…)

Durante años, he dejado el acohol de lado, y ahora me arrimo con miedo, con la vergüenza (quizás) del fracasado o del que se arrepiente…, …pues extraño el viento en la cara, la cornisa, ese empujón suave hacia la incordura…

Con una diferencia…

esta vez, nadie hablará de compromisos maritales,

mi canción preferida sonará apenas las veces necesarias,

la modelo tendrá cerebro.

leve

leve

Recuerdo, todavía, ese collar de plata que era tu sonrisa sobre mi cama, y la levedad de tu cuerpo cuando se recostaba sobre el mío como un mantel de flores…

Recuerdo, también, un abrazo de aire cercano -muy cercano- y los senderos en umbras que la sed de juventud y perfumes depositó en la yema de mis dedos…

Recuerdo también, y con sorpresa franca, la forma en que encastraba tu discurso a tientas en el mío que callaba, ensamblándose ambos en el silencio, apretados y sonrientes, y te sentía más abierta que desnuda: cada palabra escapada del cántaro firme que protegen tus labios era savia de la cual mi atención abrevaba…

Mis oídos comprendiendo tus verdades de fuego, pero también, vislumbrando tus tímidas inquietudes que se asomaban camufladas de pupila

Sola sustancia

…como la historia de una pareja de ancianos luminosos en una isla arcana: unidad que alimenta, pero aburre sin el cambio, sin las plumas cenicientas del Fénix en el pecho, la cabeza, las manos.

Pero lo que más recuerdo, princesita de cristal, gota de humo, es el esfuerzo -mi esfuerzo- por recordar mi misión y ley: y por eso aporté el silencio de las palabras comunes, contuve con éxito mis cadenas asfixiantes y vicarias…

y en tu vida no fui más que nube…

…salvo cuando lo olvidaba.