no me canso

«no me canso»

no me canso

y no me canso de decirlo no porque sea o no sea guapo

o porque sea o no sea una contradicción insalvable…

no me canso de decirlo – sencillamente – porque todavía hace falta

porque todavía no me lo creo:

Soy el Universo

punto

y así como no existe un afuera en el Universo

todo se soluciona piel adentro

y sino, no.

punto

Soy el Universo

sin el Sí

ni el No

sin el Hoy

sin el Soy

.

Ser el Universo

punto

ser el que observa y agradece

ser el que absorbe y no devuelve

ser el que entiende de otra forma

ser el que aprende

y sino, no

punto

ser el universo

con minúscula, que no es propio

ni es de nadie

punto

ser de ser

como el agua

pero como mucha agua

poca, se evapora o se congela…

mucha, extingue y derrite…

ser el universo

sin el yO

punto

galgo flaco

todo pasa, lo bueno y lo malo

y sigo caminando

sin ojos

sin labios

las casas y las cosas olvidan sus contornos en algún sitio lejano

mujeres y amigos, partiendo de mi memoria cual peces

y sigo caminando

bajo esta lluvia confundida

que arroja sus lanzas de barro

sobre el trazo flojo de mi existir

y yo

aprendiendo a ser fango

y yo

con un puñado de amor sin nombre en la mano

que dice

vuélvete nadie

como un pan o un galgo flaco

aun escribiendo, olvida tu nombre

y aléjate del criterio

sé agua, para siempre

pues todo es mentira

pues todo es viento

regresando

Regresando…

Todo está muy luna llena, entre los hombres, aquí afuera.
Voy regresando de mi interior con la delicadeza de una serpiente volviendo del sueño, como deslizando mi mirada por tus muslos, o como se saca un brazo del agua para no espantar a los peces.
Abro los ojos del alma.
La vida es plateada y fresca, no hay empujones, ni etiquetas. Y, sin embargo, nada cambió aquí afuera.
Soy yo el que gira.
Se oye a lo lejos un aletear histérico: algunas plumas dejó tras de sí mi intelecto. Se marchó ofuscado, enredándose en su orgullo y sin saludar.
Ya no necesito sus alas.
Da igual.
Aquí no hay tiempo, no hay espacio. Y, si los hay, no son míos para gastarlos.
Aquí todo es agua.
Yo, despidiéndome. Lo que queda de mí es de barro.