agacharse

 

«agacharse»

 

agacharse con el mundo

como sosteniendo el tiempo con los hombros

agacharse como se agacha el agua

como se agacha la tarde

agacharse como un valle que quiere observar mejor a sus hormigas incansables

agacharse con flores en las rodillas

y un agujero grande –enorme– en donde debería de estar el ego

agacharse como el otoño ante el filo del invierno

agacharse

no con las piernas estiradas, ni sacando pecho, pues no es uno quien se agacha,

sino lo neutro

lo que sabe esperar

lo que suelta

y no lo terco

no es uno quien se agacha como el sueño en nuestro cuerpo

no.

 

es el sol

y el amor

es el universo

Once

«once»

verano es invierno sin tus ojos azules

sin los pájaros implacables que vuelan rapaces hacia mi orgullo desde tus labios

y que necesito sigan machacando

para volverme más humano

verano que se vuelve invierno sin tus ojos tiernos

sin la cáscara humosa de tu alma que penetra en mi olfato y se queda allí riendo

para siempre

acompañada de recuerdos de momentos de hace apenas un momento sellados para siempre

en el recuerdo

pero que ya serpentean por todo mi ser interrumpiendo el silencio…

tratando de recordarte sin olvidar el miedo a la voracidad palpitante de tu cuerpo

las urgencias del pensamiento

ni las olas sempiternas aleteando entre los poros fulgurantes del sentimiento…

verano esperante

verano vestido de invierno precoz e imaginario

pues desde aquí, hasta que comience a irme volviendo

me acompañarán tus labios

tus pasos de tango

tus ojos tiernos…

lluvia ordinaria

lluvia ordinaria

 

Aire de invierno que cubre mi futuro:

(a veces, me gusta el invierno…)

no me arrastres hoy,

no me arrastres…

 

Hoy,

mi voluntad y mi temple se desprenden del poeta como rodajas de humo,

y caen

para ya no levantarse

(como los días vividos…)

 

Ventanal acerado de sueños que parecen ajenos,

…no me arrastres hoy:

mis músculos se han pasado al bando enemigo, mis ojos están polvorientos,

ajados…

no me arrastres…

 

A veces,

la música es de nubes livianas y delfines jóvenes que juegan a ser las olas mismas…

Hoy,

no.

Hoy,

los temas se me caen por la cabeza como pianos de bronce y salpican el suelo con mi cerebro viejo que se mezcla con la tierra de mis zapatos   …que no son de cuero.

Mientras,

mi corazón corre desesperado a refugiarse de tanto asteroide glaciar

(lluvia ordinaria)

…pero no lo consigue.

Sincero II

¿A quién miento?

Ya no soy yo. Como siempre.

 

Tantas ciudades, amaneceres, risas anónimas,

tanto líquido fluctuante parecido a Siempre,

tanto desamor cargado en nombre de otros,

tanto color olvidado,

olvidado o caído,

como se les cae el color a las prendas viejas

(queda prendido de viejas vivencias)

o transmutado en calor.

(las prendas viejas nunca están frías)

como mi corazón.

Y sin embargo…

 

Siempre soy yo. Menos ahora.

Menos ahora que me falta el sol en el colchón,

la sonrisa en el desayuno,

la lluvia, el verano, los perros, la gramilla en la espalda, el agua,

 

el agua.

 

¿Planes? ¿Quién quiere planes?

El agua no tiene planes…!

Los perros no tienen planes…!

 

¿A quién miento?

Yo No Soy.

Y eso es lo bueno, claro.

como dije

Mariano 04

 

como dije

 

 

Como dije, mis pies son de agua

que se escurre colorada por las rendidas ramitas de fresno en el suelo espeso del invierno que se termina,

pero sin frío.

Como dije, la vida está hecha de cosas que no vuelven

pero que aún espero.

De todos los pétalos y los dientes está hecho mi consuelo.

Como dije, te espero.

¿Lo dije? No, no te espero. No sabría en dónde ni hasta cuándo.

Además, no vivo en ningún lado,

los abrazos no viven en ningún lado, son como el agua que se escurre en los abrazos y en los días de lluvia.

Son como pecas a la sombra. Como tus pecas a la sombra. Como tú pecas a la sombra.

Necesito un ancla, ya que estamos.

¿Qué es el agua sin ancla a la sombra de las cosas que no vuelven?

Un ancla y una casa que ya no esté vacía, con olor a pan.

Mi voz franquea los muros pero el inquilino es sordo.

Como dije, acá empieza todo.