Agradecimiento y obsequio…

Bella lectora, apuesto lector!

No sabés cuánto me alegra saber que estás ahí, comprendiendo, acompañando, no sabés lo bien que me hace escucharte acariciar mis irreverencias con tu mirada…

No escribo ni por vos, ni para vos -como alguien que escribe también, seguramente, a eso lo sabés mejor que yo: uno no escribe porque quiere sino porque no puede dejar de hacerlo…

En fin. He decidido obsequiarte, en formato digital, uno de mis 4 libros:
Mi poemario, «Líneas ígneas»; mi tratado de taichí, «Taichí, Aquí y Ahora»; mi novela de zombies filosófica, «Los Nuevos»; o mi ensayo, «El Rol del Autor en la Sociedad Actual».

Sólo tenés que elegir uno y enviarme un correo electrónico a diegomaldinifreyre arroba gmail punto com, y yo te lo adjuntaré en mi correo de agradecimiento, en formato pdf y epub. (También podés dejarme un comentario aquí debajo o hacerme llegar un mensaje privado por cualquiera de mis redes, pero lo más efectivo será el correo electrónico…)

Eso es todo. Sin requerimientos de ninguna índole. Así de simple, sin gato encerrado, ni letra chica.

Simplemente agradecimiento de mi parte, por estar aquí leyendo esto. Regalándome lo más importante que tiene una persona, que es su tiempo.

Gracias!

DiegoMMF.

Edito mis libros y necesito tu colaboración!

(Texto Importado desde Idea.me, ingresa al sitio clickeando aquí y busca mi proyecto para colaborar con el financiamiento colectivo de mi obra)

Portada 4 Tapas con Formas de Pago.jpg

Gracias por obsequiarme un minuto de tu tiempo. Sé que vivimos a las corridas y de verdad aprecio el gesto.

Mi nombre es Diego, nací en la provincia de Santa Fe, Argentina, pero me he estado mudando infinidad de veces desde entonces, siempre buscando libertad, independencia, siempre buscándome.

Y siempre encontrando: belleza y aprendizaje. También encontré dos pasiones que me definen más allá de mis deseos personales: el taichí y la escritura.

Hoy, ambos convergen en mi último libro, “Taichí, aquí y ahora”, que presento junto con las demás obras de mi creación, en un solo lanzamiento editorial.

Hoy te ofrezco 7 paquetes de obsequios diferentes como recompensa por tu colaboración, al ayudarme a financiar la edición de manera colectiva. No busco fines de lucro, sino dar a conocer mi obra. Ten plena seguridad de que todo el dinero irá destinado a la edición simultánea de mis cuatro títulos y cada colaborador recibirá de acuerdo a lo aportado en esta campaña, que puedo realizar hoy, gracias a Idea.me y a la Editorial La Luna y el Gato, pero muy principalmente, gracias a VOS.

Mis libros:

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Taichí, aquí y ahora” contiene prácticamente todo lo que he aprendido en casi una década de sumergirme en la práctica y el estudio del taichí. Te vas a encontrar con un texto muy cercano, escrito desde la mirada del practicante (muy diferente a lo que hallamos por lo corriente en este tipo de libros, que suelen ser ajenos, distantes o fríos) que te ayudará a llevar una vida relajada y atenta a lo que es más importante. Practiques taichí o no, espero que leerlo te ayude tanto como a mí me ayudó escribirlo.

Definitiva Los nuevos (con subítulo)

«Los Nuevos”, una novela de suspenso y mucha acción, pensada para reflexionar nuestra propia existencia, que tiene la cultura zombie como excusa, pero sin ninguno de sus clichés. (Si sos consumidor de este tipo de literatura o películas, te vas a encontrar con un interesante detalle que podemos debatir una vez la hayas terminado de leer…)

Definitiva Líneas ígneas

Líneas ígneas” es la selección de mis mejores poemas. Desde hace pila de años escribo algo así como garabatos poéticos que, con mayor o menor fortuna, he ido difundiendo con diferentes motivos y propósitos: psicoanalizarme a mí mismo, ganar concursos literarios y -obviamente- conseguir novias… pero nunca editados en papel, hasta hoy.

Definitiva La función del autor.jpg

La función del autor”, un ensayo actualizado sobre la función que cumplen particularmente los escritores de ficción en la cultura de nuestro siglo, más allá de los soportes y de las épocas. Estoy convencido de que nosotros contribuimos de manera notable -aunque subrepticia- a la transformación social en toda su amplitud.

Estos son mis libros hasta el momento. La buena noticia es que, si estos lanzamientos son exitosos, me voy a poner manos a la obra con un libro de emprendedorismo que ya estoy pensando…

Quiero agradecer a la gente atenta y capacitada de la Editorial La luna y el gato, ya que gracias a sus agudos aportes, mi obra ha mejorado cuantitativamente, por lo que recibirás objetos de altísima calidad, sean cuales sean los títulos que escojas, incluso en sus versiones digitales.

Por favor, dale me gusta al video y compartí este enlace con personas a las que sepas pueda interesarles.

Agradezco inmensamente tu atención y tu aporte.

Diego.

Ya no soy yo (01)

Ya no soy yo…

Mi vida es un pedazo de niebla despeñándose por los días, …hasta que al fin una tímida mano con nombre de mujer decide asomarse a la piel de este cansado bulto de aire que infinita, y se toma de una rama que leía al sol, recostada sobre la ladera de mi propia montaña sin cumbre. Pero no es una rama: es la vida que nos extiende su mano de agua.

Lo único negro es la muerte. Pero el color negro no existe. Descubrí esta mentira recién hace un puñado de meses, y toda la herrumbre acumulada en más de tres décadas gritó huérfana allá lejos, al estrellarse en el piso de mi nueva realidad sin verdades.

El negro no es malo, sin embargo. De hecho, hoy por hoy, dentro de la niebla con mano, no creo que nada sea malo. Ni bueno. Más bien, todo, absolutamente todo, es bello. El negro, entonces, no es malo, …me hacía escribir tiernas cosas como esta:

¡Mis problemas se cuentan por miles! Aunque, en verdad, todos ellos –como todos los seres vivos, como todo lo que existe– son uno solo: estoy mentalmente enfermo. Este solo problema posee la capacidad vampiresca, o kafkeana, de asumir la forma de mil alimañas inefables que destilan su hedor en todos los ámbitos de mi existencia y se vuelven cordilleras infranqueables; alimañas terribles que defecan sobre mis intentos de amar; alimañas insensibles que se ríen de mis estudios universitarios; alimañas hercúleas que arrojan vagones oxidados sobre la senda de mi supuesta vocación… Mentalmente enfermo: si necesito constancia, me vuelvo pirotecnia; si necesito potencia, soy un ventilador apagado del siglo pasado, si necesito paciencia, me vuelvo canario en la tormenta. Mi enfermedad mental me hizo contradictorio, neurótico, diletante, ateo y divorciado. ¿Que “no”? [“¿Cómo que no? Miraló… miraló…”, diría El Príncipe] ¿Que “exagero”, decís? Ya lo averiguaremos. Juntos, y espero no te contagies…

…O sí.

Mil problemas. Uno solo. También un solo sueño: vivir de la escritura.

Listo. Terminé mi novela. Ya puedes ir en paz. En el primer párrafo te escribí lo que otros necesitan todo un libro para plasmar: mi pasado-presente-futuro. Y no, no haré “La Gran Arthur Conan Doyle” de crear un Watson para enajenarse de su Yo-rlock; ni ahí. Más bien voto por “La Gran Henry Miller”: saldré a correr desnudo por la faz de la Tierra, con o sin ti.

Perdí la cuenta de todas las veces que comencé a escribir esta cosa. Pónganlo en la cuenta de mi insanidad. Pero no le llamemos así, queda muy frío. Llamémosla… ejem… ¡Roberto! Mejor así. Por culpa de Roberto, entonces, reinicié/retomé/retaceé innumerables veces estas líneas, pero no pienso hacerlo más. Y es que acaso haya encontrado la razón de tales retrocesos: todas las otras veces que empecé a tipear o a garabatear boludeces sobre árboles muertos, estaba yo escribiendo para vender, para cumplir mi sueño de vivir de mi arte, dicho en una palabra: estaba escribiendo para vos. Pero entonces nada me conformaba: puesto que “vos” es uno solo, pero también es todos. Y también es el Mercado. Como resultado, me terminaba plastificándolo todo, desde el mero inicio, en lugar de hacer lo que debía desde un principio: escribir para exhumar mis fantasmas, para crecer, para abandonar la crisálida. Ésta es la sinceridad de la que tanto hablan mis colegas: sé honesto al escribir, leal para con los personajes de la ficción, franco y abierto con la página en blanco, a fin de cuentas, no es más que otro espejo en el que mirarnos.

Hazte a un lado. Voy a vomitar toda la mugre que tengo dentro. Pero presta atención: algunas florecillas silvestres aparecerán en el lomo de Escila y seguramente, también, ciertos cachorritos saldrán corriendo, juguetones e inconscientes, de entre las patas de Caribdis. El sol y la luna se tomarán de la mano a la sombra del camino.

Voy a detonar mi cinturón de TNT. Voy a explotar al máximo el potencial del arte. Voy a escribir lo que quiera, lo que siempre quise, de espaldas al Mercado, aunque éste me escupa, …o me compre. Sin fijar mi público (un pequeño detalle sobre la teoría de Umberto Eco acerca del Lector Ideal: ésta no es más que pura mercadotecnia post-estructuralista); sin temerle al fracaso, sino corriendo hacia él. Desnudo. Siempre, desnudo.

Decidí no escribirte, entonces. Y no lo lamento.