variaciones en el aire

detesto cuando la vida me refriega un imposible y luego el portazo.

¡pero me encanta!

no concibo recorrer el camino desnudo de mi única certeza:

no somos más que manos vacías

abrazando.

nunca

más que variaciones en el aire…

sin tormenta,

ni destino,

sin sorpresa,

laxa exhalación de la tierra blanca…

claro que me hubiese gustado algo menos frío que ese muro!

o que no convirtieras en caracoles mis semanas…

por supuesto! que un nosotros me sienta mejor que vos por tu lado y yo por el mío.

pero a veces duele

la esperanza,

y a veces llueve,

o no alcanza…

y claro que me hacen mal… el portazo, el ruido, el frío…

y la esperanza…

pero gracias a ello

crezco,

y sigo vivo,

dándome cuenta de que no estamos solos

teniendo arte,

y de que aprovecho más la vida

con mi ego dormido…

Sol ambiguo

Sol ambiguo…

Acaso sea mi rencor impotente lo que me haga verlos de ida

feloces velices, tan cómodos y llenos,

y amoldados a la rutina tan perfectamente.

O estos ojos de escribidor caminante,

que me protegen

(traicioneros de vuestra inercia enmohecida)

de arrojarme cotidiando a la fatal cubetera.

Saltan, saltan, saltan, pero todos terminan

sapos destripados en la carretera

de la vida,

(soy yo una lagartija que el cielo mira

–lágrimas en mi cara sonriente–

…al no poder ser golondrina!)

¿Dónde tu caricia amable, Sol ambiguo:

Secándoles la sangre en costras a algunos,

y apagándoles las últimas células con vida…

pero manteniéndonos a otros,

tan la sangre tibia?

¡Oh, Sol ambiguo, gran justiciero cobarde!:

No me cuesta ser transparente pues, de tan simple,

me he vuelto insondable…

Ni me cuesta ver en ti a la Poesía:

que a veces acaricia, pero que siempre arde…

insaciable

como la curiosidad de fuego en la mirada del búho:
insaciable.

como la avaricia del capitalismo y el abrazo perfecto la muerte:
insaciable.

como el sexo, el presente y la lengua de un cachorro adolescente:
insaciable.

como la belleza y la esperanza, o como el invierno escurriéndoseme entre la gente:
insaciable.

como el olvido, oscuridad de la mente, o como las caricias del arte inmanente:
insaciable.

como la búsqueda la verdad de una creencia, como la necedad del intransigente:
insaciable.

como el horizonte engullidor de caminantes:
insaciable.

como el tiempo y la carne y el silencio:
insaciable.

…así es mi Ser, cazador de placer,
y alumna de la vida, mi Hambre por el saber,

¡El único problema…
es que no avanzo por absorber!

Zhuangzi dixit

El pivote

El Tao se va oscurecido cuando los hombres comprenden tan sólo uno de un par de opuestos, o se concentran tan sólo en un aspecto parcial del ser. Entonces, la expresión clara se ve también enturbiada por meros juegos de palabras, al afirmar un aspecto cualquiera y negar todo el resto.

De aquí las disputas entre los confucianos y los moístas; cada uno niega lo que el otro afirma, y afirma lo que el otro niega. ¿Qué utilidad tiene esta lucha por oponer el «No» al «Sí», y el «Sí» al «No»? Es mejor abandonar tan desesperado esfuerzo y buscar la verdadera luz.

No hay nada que no pueda observarse desde el punto de vista del «No-Yo». Y no hay nada que no pueda ser visto desde el punto de vista del «Yo». Si comienzo observando cualquier cosa desde el punto de vista del «No-Yo», entonces no la veo realmente, dado que es «No-Yo» el que la ve. Si empiezo a partir de donde estoy y la veo como yo la veo, entonces también puede ser posible que pueda llegar a verla como la ve otro.

De aquí la teoría de la inversión , de que los opuestos se producen el uno al otro, dependen el uno del otro y se complementan el uno al otro.

Sea como sea, la vida viene seguida de la muerte; la muerte viene seguida por la vida. Lo posible se convierte en imposible; lo imposible se convierte en posible. El bien se convierte en mal y el mal en bien; el flujo de la vida altera las circunstancias y, así, las propias cosas se ven alteradas a su vez. Pero los disputantes continúan afirmando y negando las mismas cosas que siempre han afirmado y negado, ignorando los nuevos aspectos de la realidad presentados por el cambio de las condiciones.

El hombre sabio, por tanto, en lugar de tratar de demostrar esto o aquello por medio de disputas lógicas, ve todas las cosas a la luz de la intuición. No se ve apresado por las limitaciones del «Yo», dado que el punto de vista de la intuición directa es, a la vez, el del «Yo» y el del «No-Yo». Por tanto, ve que a ambos lados de cada argumento existen tanto la verdad como el error. Ve también que al final son reducibles a la misma cosa, una vez que han sido relacionados entre sí por medio del pivote del Tao.

Cuando el hombre sabio se sustenta en este pivote, está en el centro del círculo y ahí se mantiene mientras el «Sí» y el «No» se persiguen en torno a la circunferencia.

El pivote del Tao pasa a través del centro, donde convergen todas las afirmaciones y negaciones. Aquel que abraza el pivote está en el punto fijo desde el cual todos los movimientos y oposiciones pueden ser vistos a la luz de su correcta relación. Por tanto, ve las ilimitadas posibilidades tanto del «Sí» como del «No». Abandonando toda idea de imponer límites o de tomar partido, descansa en la intuición directa. Por esto dije: «¡Mejor será abandonar la disputa y buscar la verdadera luz!»

(Escrito por «Chuang-Tsé«, «Chuang Tzu» o «Zhuangzi«. Traducción: Thomas Merton)