recién después

«recién después»

La música va primero. Recién después, el cerebro.

Camino por la música con un porrón en la mano.

La ciudad es música.

Cada persona, una nota.

O un silencio.

Instrumento maderoso del universo, mi cuerpo.

Mi piel, ojos del universo que lo ponen contento.

La música va primero, recién después el perdón.

La sed, el calor, el cemento, todo es envoltorio.

La música va primero, recién después, el amor.

lluvia ordinaria

lluvia ordinaria

 

Aire de invierno que cubre mi futuro:

(a veces, me gusta el invierno…)

no me arrastres hoy,

no me arrastres…

 

Hoy,

mi voluntad y mi temple se desprenden del poeta como rodajas de humo,

y caen

para ya no levantarse

(como los días vividos…)

 

Ventanal acerado de sueños que parecen ajenos,

…no me arrastres hoy:

mis músculos se han pasado al bando enemigo, mis ojos están polvorientos,

ajados…

no me arrastres…

 

A veces,

la música es de nubes livianas y delfines jóvenes que juegan a ser las olas mismas…

Hoy,

no.

Hoy,

los temas se me caen por la cabeza como pianos de bronce y salpican el suelo con mi cerebro viejo que se mezcla con la tierra de mis zapatos   …que no son de cuero.

Mientras,

mi corazón corre desesperado a refugiarse de tanto asteroide glaciar

(lluvia ordinaria)

…pero no lo consigue.

soy el blues

No me grites.
Yo soy el que grita.
Soy el Blues.

No me esperes.
Yo soy el que espera.
Soy el Blues.

No me llores.
Yo soy el que llora.
Soy el Blues.

No me olvides. No intentes matarme en tu cerebro.
Yo no olvido. Yo no muero.
Soy el Blues.

No te gastes en recuerdos, tampoco.
Soy momento, soy sólo el viento.
Soy el Blues.

Ni me llames.
Yo soy el que (es) llama.
Soy el Blues.

No te justifiques.
Soy el mejor argumento.
Soy el Blues.

No esperes a que sea alguien.

Jamás lo seré.

Soy nadie.

Soy todos.

Soy el Blues.